LUNES 21

Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico (v. 22)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22)

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?”

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

Palabra del Señor.

A Jesús no le es indiferente la ley, pero sabe qué lugar ocupa en la relación con Dios y con el hermano. Más allá del cumplimiento puntual, con el que se pretende alcanzar la vida eterna (v. 17), están la justicia (no matar, no robar, no mentir…) y la solidaridad: amar al prójimo como a uno mismo y ser generosos con los pobres (vv. 19 y 21)

Tal vez desprendernos de lo que poseemos nos ponga tristes, o nos abra la posibilidad de tener un tesoro en el cielo (vv. 21-22).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.