- Mt 7,1-5

No juzguen
La corrección fraterna es un camino de ida y vuelta, pero no se comienza juzgando al otro, sino mirando, primero, hacia el propio corazón.
Es imprescindible liberar la mirada de todas las vigas que atrancan el paso de la luz y de la verdad: falsedad, prejuicios, maldad, desconfianza, apariencias, hipocresía…
Una mirada limpia puede ver al hermano con claridad, con amor y respeto y, sólo así, podrá sacarle la paja que lleva dentro.
¿Qué te impide ver con claridad?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
