LUNES 29

STA. MARÍA VIRGEN, MADRE DE LA IGLESIA

Ahí tienes a tu madre
(v. 27)

Lectura del santo Evangelio según san Juan (19,25-34)

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,  la hermana de su madre, María la de Cleofás,  y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,  Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,  para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo  y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:  “Todo está cumplido”,  e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
 
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,  para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,  porque aquel sábado era un día muy solemne,  pidieron a Pilato que les quebraran las piernas  y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno  y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,  no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza  e inmediatamente salió sangre y agua.

Palabra del Señor.

María, madre de todos los hombres

El Señor inclina la cabeza, ha cumplido hasta el extremo, dando la vida, y dejando que el Espíritu, que aflora de su corazón, penetre la tierra y la vida de cada creyente. No nos ha dejado solos.

Inclina la cabeza para decirnos: Ahí tienes a tu madre (v. 27). No hay razón para sentirnos abandonados, o huérfanos. En la maternidad de María hemos sido engendrados como hijos y hermanos, todos, sin distinción, y en torno a ella formamos la Iglesia.

María es madre de todos los hombres, y estos hijos la acogen con alegría.

, ¿desde cuándo la has llevado a vivir contigo?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.