LUNES 18

¡No tengan miedo! (v. 10)

Evangelio según san Mateo

Mt 28, 8-15

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”.

Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.

Corramos a dar la noticia (cf. v. 8)

¡El Señor ha resucitado…! ¿Cómo transmitir una noticia así, si no la comprendemos ni la experimentamos? No hemos escuchado palabra alguna venida de un ángel, que provoque en nuestro interior un choque de emociones entre el temor y la alegría. (cf. v. 8)

Tememos a tantas cosas, incluso a nosotros mismos, que hemos dejado en el olvido la alegría que alimenta la sonrisa, el gozo de vivir en libertad, la satisfacción de compartir lo que somos y tenemos. En esos gestos, sencillos y profundos, palpita la resurrección, porque Jesucristo, resucitado, ha rescatado la alegría y el gozo de vivir.

¡No tengan miedo! (v. 10)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.