LUNES 14

¡No he venido a traer la paz! (v. 34)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10, 34–11, 1)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «No piensen que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. He venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos de cada uno serán los de su propia familia.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que salve su vida, la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.

Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.

El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.

Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa».

Cuando acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, Jesús partió de ahí para enseñar y predicar en otras ciudades.

Palabra del Señor.

La paz es fruto de la justicia (Is 32,17), es el logro de la lucha y el trabajo por un mundo más justo y mejor.

Las palabras de Jesús nos interpelan y provocan, siempre e inevitablemente, enfrentamientos y desacuerdos entre unos y otros por causa de la justicia; guerras inimaginables e inaceptables…

¡Y así será, hasta alcanzar la paz!

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.