LA PALABRA: ESCUCHAR Y PROCLAMAR

yocreo-2MAYO 13 DE 2017

CRÉANME…

Créanme… Yo les aseguro: el que cree en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre (Jn 14,11 y 12).

En diferentes momentos de la vida de Jesús, en sus palabras y en sus acciones, hay una insistente pedagogía, casi siempre implícita, que orienta a caminar y vivir en la no dependencia. Jesús habla de parte del Padre, actúa en su nombre y va formando a sus seguidores, además de alimentarlos con su Espíritu, para que ellos hagan lo mismo.

En más de una ocasión dijo me voy…, pero nunca con la intención de abandonar ni a los suyos ni el proyecto del Padre. Siguiendo la lógica de la Revelación, así debía ser: siempre hay alguien que inicia para luego dar paso a otros, y así sucesivamente: por ejemplo, Elías y Eliseo, el primero parte, arrebatado en un carro de fuego, pero deja en herencia su espíritu a Elías, quien debe continuar con la misión encomendada (2Re 2,1-15); Juan Bautista sabe que debe desaparecer para dar paso al Mesías, su predicación termina con la entrada del Reino a través de Jesús (Jn 3,30); el mismo Jesús afirma que, para dar paso al Espíritu que viene en ayuda de sus discípulos, él debe irse (Jn 16,7); por último, los discípulos predican la Buena Nueva y dan testimonio de que el Señor ha resucitado, otros creen y se bautizan, para luego ellos hacer lo mismo… (Hch 2,41.47).

A la base de todo, como fundamento, hay una actitud: creer…

Yo les aseguro: el que cree en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores… (v. 11).

La Palabra que escuchamos debe convertirse en obras, en acciones por la vida, la justicia y la libertad. Jesús se ha ido al Padre, nosotros hemos sido enviados, con la fuerza de su Espíritu, ha predicar la Buena Nueva… Créanme.

 Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

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