JUEVES 9

También es cierto que los perritos comen las migajas que tiran los niños (v. 28)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,24-30)

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: «Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». La mujer le replicó: «Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Entonces Jesús le contestó: «Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija». Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

Palabra del Señor.

Suplicar sin miedo…

La mujer sirofenicia es un paradigma de la fe: se acerca, confía y, ante una negativa, interpela y replica (vv. 27-28). Jesús se deja cuestionar y conmovido por la entereza de esa madre dispuesta a hacer cualquier cosa por su hija, abre su corazón a las necesidades de esa gente y a una realidad marginada y rechazada por el pueblo.

La voz de la mujer, es la voz de aquellos que viven al margen de nuestros límites morales y culturales; la actitud de Jesús es una invitación a traspasar los límites y no quedarnos al margen.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.