JUEVES 6

¡Levántate!

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,1-8)

En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.

En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados».

Al oír esto, algunos escribas pensaron: «Este hombre está blasfemando». Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».


El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

Palabra del Señor.

¿Qué es más fácil?

Perdonar, de verdad y de todo corazón, no es fácil, porque eso exige de nosotros cambios radicales y actitudes distintas ante el otro, a quien perdonamos. No obstante, hemos hecho del perdón una apariencia para quedar bien ante los demás, porque es más fácil decir “te perdono” (v. 5), de dientes para afuera, y no comprometernos ni ser parte de un cambio significativo.

Estamos llamados a levantar el ánimo, recuperar la dignidad y reintegrar a la comunidad a quienes viven postrados a una situación que los esclaviza (cf. v. 2) y los deja fuera de toda posibilidad de una vida plena.

Hagamos nuestras las palabras del Señor: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa (v. 6).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.