JUEVES 5

Que nos amemos los unos a los otros (v. 11)

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

1 Jn 3, 11-21

Hermanos: Éste es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros, no como Caín, que era del demonio, y por eso mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas.

No se sorprendan, hermanos, de que el mundo los odie. Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos. Si alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad y, sin embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él?

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.

Palabra de Dios.

Amar y dar vida

Que nos amemos los unos a los otros (v. 11), nos recuerda el apóstol Juan. Es el criterio fundamental que nos define como hombres, como hermanos y como cristianos.

Un amor radical que se convierte en referente para el mundo, porque en él se rompe la disyuntiva entre conservar y respetar la vida, o matar… Es decir, vivir según el proyecto del Reino, o según el contraproyecto de Caín (cf. v. 12).

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos (v. 16)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.