Evangelio según Lucas
Lc 9, 22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.
Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?’’
Palabra del Señor.

Tome su cruz de cada día (v. 23)
La resurrección es posible para todos, pero se alcanza a través un camino difícil, exigente y comprometedor. Es el mismo camino del Hijo: padecimientos, rechazo, muerte… resucitará al tercer día (v. 22).
Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga (v. 23)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
