- Jn 13,16-20

Compartimos pan y palabra.
El Señor ha venido, no para condenarnos, sino para salvarnos (12,47), y no cabe duda. Por eso, hoy nos dice, crean que Yo Soy. (v. 19)
No obstante, a pesar de que hemos decidido compartir el pan y la palabra con él, a veces, también nosotros, lo traicionamos. Una traición más sutil que aquella del Iscariote, que no se concreta en una venta, sino pasando por alto sus enseñanzas, escuchando otras voces, o confundiendo el mandato del amor con cualquier sentimiento mal logrado.
Compartimos su pan y lo reconocemos como Señor. Él nos envía para que otros lo conozcan, y este envío, que nos convierte en testigos, nos configura con su persona:
El que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. (v. 20)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
