
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver”. Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros: “¿Qué querrá decir con eso de que: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver’, y con eso de que: ‘Me voy al Padre’?” Y se decían: “¿Qué significa ese ‘un poco’? No entendemos lo que quiere decir”.
Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo: “Están confundidos porque les he dicho: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver’. Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría”.
Palabra del Señor.
¿Tampoco nosotros entendemos lo que quiere decir?
El dilema de tales palabras se resuelve fácilmente: a diferencia de lo que sucedía en aquel momento, hoy el Señor ha vuelto y habita entre nosotros; ha resucitado y vive en nosotros. Por eso, Pablo nos advierte que si Cristo no resucitó, entonces vana es nuestra proclamación y vana también nuestra fe (1Cor 15,14).
Pero, si a pesar de ello, hay confusión y dudas en nuestro corazón (cf. v. 19), nos invadirán la tristeza y el llanto (cf. v. 20), hasta cegar la mirada y enfermar la mente.
Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos (Ap 3,20)
¡El Señor ha vuelto! ¡Que la tristeza se transforme en alegría! (Jn 16,20)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
