SAN JUAN DE LA CRUZ, PRESBÍTERO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11, 11-15)
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga».
Palabra del Señor.
Encontramos en el evangelio dos cualidades que relacionan al creyente con el Reino de los cielos y le permiten tomar parte en él: la pequeñez y el esfuerzo.
La pequeñez es sinónimo de sencillez, inocencia, humildad, transparencia, asombro ante lo nuevo y una necesaria vulnerabilidad que no pone resistencia a la iniciativa de Dios.
El esfuerzo es signo de la madurez del creyente y de la capacidad de haber comprendido las exigencias del Reino: persecución, renuncia, incomprensión, luchar por la justicia, perdonar sin límites, amar sin condiciones… Por eso, los esforzados lo conquistarán (v. 12).
El Reino no pide de nosotros nada más que esto: pequeñez y esfuerzo.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
