- Lc 15,1-10

¡Alégrense conmigo! (v. 6)
Tal vez, en ocasiones, nos hemos sentido como oveja perdida, pero Jesús, en cualquier momento, sale a buscarnos y se alegra al encontrarnos. En este gesto suyo, aflora una enseñanza y un compromiso para nosotros:
¿Quién de ustedes, si ha perdido un hermano, no deja sus ocupaciones y va a buscarlo, hasta encontrarlo? (cf. v. 4)
¡Alégrense conmigo! (v. 6).
La alegría del Señor es también nuestra alegría.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
