JUEVES 11

El Reino de los cielos lo conquistan los pequeños y los que se esfuerzan

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11, 11-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.

Palabra del Señor.

En la figura del bautista, a la que nos refiere Jesús, descubrimos dos actitudes fundamentales en la dinámica del Reino, con las que el creyente establece una relación de pertenencia y permanencia con él: la humildad y la tenacidad.

Humildad que se vive en la pequeñez (lo simple, lo último, lo olvidado) que contrarresta la grandiosidad y la ambición de los que aspiran a más; paradigma que reconfigura los referentes convencionales hasta llevarlos a la contradicción: los más pequeños son los más grandes en el Reino de los cielos (cf. v. 11).

La tenacidad es la cualidad que hace a la persona firme, persistente y perseverante; dejándonos ver, en ello, que el hombre que concibe el evangelio es aquel que, superando la mediocridad, se esfuerza día a día, a pesar de las adversidades, para conquistar el Reino (cf. v. 12).

Pequeñez y esfuerzo nos ayudan a superar los intimismos, las ideas románticas del Reino y los espiritualismos que idealizan la vida desconectándonos de la realidad.

El que tenga oídos que oiga (v. 15)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.