El Catecismo de la Iglesia y los Ángeles

Voy a enviar un ángel delante de ti, para que te cuide en el camino y te conduzca al lugar que te he preparado. Pórtate bien en su presencia y obedécelo (Ex 23,20-21a).

Los Ángeles custodios desde las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica

De los ángeles custodios, o ángeles de la guarda, se han dicho muchas cosas, unas objetivas y puntuales, otras desapegadas de toda coherencia y sensatez. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el encuadre de las enseñanzas del Credo, aborda brevemente el tema de los ángeles, dedicando a ello algunos numerales (328-336).

Sin más, compartimos dos ideas centrales y clarificadoras respecto de los ángeles y su lugar en la Revelación y la tradición cristiana:

Quiénes son los ángeles

329. San Agustín dice respecto a ellos: Angelus officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est; quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus («El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel») (Enarratio in Psalmum, 103, 1, 15). Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan «constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 10), son «agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra» (Sal 103, 20).

Los ángeles en la vida de la Iglesia

336. Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) hasta la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf Sal 34, 8; 91, 10-13) y de su intercesión (cf Jb 33, 23-24; Za 1,12; Tb 12, 12). «Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida» (San Basilio Magno, Adversus Eunomium, 3, 1: PG 29, 656B). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

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