VIERNES 27

Ve primero a reconciliarte con tu hermano (v. 24)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,20-26)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

Palabra del Señor.

Una justicia distinta

Nos encontramos, una vez más, con este texto que interpela e impulsa a ver más allá, que desinstala y nos mueve del estancamiento ritualista; provoca y nos obliga a preguntar si nuestra justicia sólo se ajusta a los parámetros convencionales del comportamiento, o es capaz de romper con ello y alcanzar horizontes de libertad y compromiso radical.

Jesús habla de una justicia que abre ante nosotros la posibilidad, pertinente, de poner al hombre, momentáneamente, antes que a Dios y descubrir, en consecuencia, que la reconciliación con el hermano es más importante que una ofrenda ritual, con la que intentamos justificar, o remediar, nuestra inestable relación con Dios.

El camino hacia el Reino no se construye a base de ritos y ofrendas, sino sobre los cimientos de la justicia y el amor por el hermano. Por eso, si nuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entraremos en el Reino de los cielos (v. 20).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.