MIÉRCOLES 25

¿Pides señales?

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 29-32)

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor.

En los tratos, o negocios, que hacemos con algunas personas, pedimos garantías o pruebas que aseguren lo convenido, para que no haya dudas, malos entendidos o engaños. Tal vez la desconfianza nos ha orillado a poner esas condiciones; desconfianza que desemboca en el descrédito y la descalificación de la palabra y de la promesa.

A veces, ponemos bajo las mismas condiciones nuestra relación con Dios, como si la fe en él y la confianza en su palabra dependiera de ese “toma y daca” de señales que sólo ponen en duda la plena certeza de su fidelidad.

El Padre habló de una vez y para siempre en su Hijo, y no tiene más que decir (cf. S. Juan de la Cruz).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.