MARTES 6

Yo soy el pan de la vida (v. 35)

Lectura del santo evangelio según san Juan (6, 30-35)

En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué signo vas a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”.

Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.

Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

Palabra del Señor.

También nosotros –como aquella gente-, no sólo pedimos, también buscamos signos y razones suficientes para creer; ideas preconcebidas que coincidan plenamente con nuestras propias certezas, o con el rumor de nuestras dudas

 A veces, hacemos de Dios un instrumento para satisfacer “nuestra religión” y el intimismo que nos reduce a lo que somos, solo nosotros, sin él.

La verdad que viene del hombre, caduca, como el pan que amasan sus manos; la verdad que proviene de Dios perdura y da vida al mundo (v. 33).

La verdad que alimenta el corazón y da plenitud a toda búsqueda es el Señor, que nos enseña a amar, perdonar y dar la vida por el hermano. Por eso nos dice:

El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed (v. 35)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.