MARTES 22

Abrir cuando llegue y toque…

S. JUAN PABLO II, Papa.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 35-38)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.  

Palabra del Señor.

El señor al que se refiere Jesús es, sin lugar a duda, un modo simbólico de aludir al Padre; ese Dios que, inadvertidamente, se hace presente en nuestra vida. Pero hoy, concretamente, ¿de qué manera se hace presente?

Dios se manifiesta en el rostro y la condición del prójimo, y eso significa que llega y toca a nuestra puerta (cf. v. 36) cuando alguien necesita de nosotros: un hijo, un hermano, un enfermo; un niño abandonado, o un anciano desahuciado; la esposa o el esposo, un empleado o un vecino.

En el estar para ellos, presentes y dispuestos, se cultiva la mayor dicha en el agradecimiento y el reconocimiento.

Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentra en vela (v. 37)

¿Estamos listos, con la “camiseta puesta” y el ánimo encendido? (cf. v. 35)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.