Lectura del santo evangelio según san Lucas (17, 7-10)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ «.
Palabra del Señor.
El cumplimiento de las obligaciones por el Reino pasa, ineludiblemente, por el filtro del servicio. Es sirviendo como alcanzamos, no sólo una recompensa, sino también el agradecimiento amoroso del Padre.
Servicio que se concreta en la solidaridad y la ayuda al hermano, a los hijos, a la pareja, a los parientes enfermos; a cualquiera que necesita de nosotros.
Sin pretender nada más, basta reconocer que no somos más que siervos y que la plenitud de la vida está en haber hecho lo que teníamos que hacer (cf. v. 10).
Tengamos la certeza de que el Padre se mostrará agradecido porque cumplimos con nuestras obligaciones (cf. v. 9).
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará y vendremos a él (Jn 14,23)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

