
Lectura del santo evangelio según san Marcos
Mc 1, 21-28
En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.
¿Qué nueva doctrina es ésta? (v. 27)
En ocasiones, nos descubrimos poseídos por nuestros propios conflictos, aquellos que invaden voluntad, pensamientos, deseos… de tal manera, que vivimos alterados, aterrados, desquiciados, sumidos en una terrible confusión.
Nada, al parecer, puede curarnos, o, más bien, nos resistimos a ser liberados: ¿Qué quieres tú con nosotros…? (v. 24) La ausencia de Dios en nuestra vida, es ocupada por los espíritus inmundos (v. 26) de la violencia, el odio, la duda y la desesperanza; cegados por el miedo a la verdad, no somos capaces de reconocer la novedad del Reino.
La presencia del Señor nos invita a callar y dejar salir del corazón todo aquello que nos incomoda, y permitir que su palabra nos renueve y nos transforme.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
