JUEVES 15

Si alguno quiere acompañarme(v. 23)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9, 22-25)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”

Palabra del Señor.

El evangelio de Lucas pone ante nosotros el parámetro que marcará el ritmo del seguimiento de Jesús a lo largo de la cuaresma.

Es Jesús mismo el referente, que experimenta en carne propia el sufrimiento, el rechazo y la traición que lo llevaron a la muerte. Pero esa entrega suya, hasta el extremo, para salvar a los hombres, fue recompensada con la resurrección (cf. v. 22).

Del mismo modo, todo aquel que quiera acompañarlo, hasta alcanzar la dicha de la Pascua, tendrá que ir dejando, paso a paso, la autosuficiencia, el amor ególatra y la supervivencia egoísta que no se interesa por otra causa que no sea la suya propia. Debe renunciar a la comodidad, a la pasividad, a la mediocridad y al miedo que justifica la inacción, para asumir las exigencias y las consecuencias del evangelio. Es decir, tomar la cruz de cada día (v. 23).

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, en el sufrimiento, el rechazo, la traición e, incluso, en la muerte, ése la encontrará (v. 24).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.