DOMINGO 2

Levántate y ponte allí en medio (Mc 3,3)
  • Dt 5,12-15; Sal 80; 2Cor 4,6-11; Mc 2,23-3,6

¿Qué significa santificar? Santificamos fiestas, días y lugares. Particularmente santificamos el sábado, que para nosotros es, realmente, el domingo; en este caso, santificar quiere decir, destinar un día para celebrar aquello que consideramos sagrado; un día distinto al resto de los días dedicado exclusivamente a Dios quien, con su presencia, lo santifica.

De ese modo, el domingo es un día sagrado, dedicado al Señor, para alabarlo y celebrar en comunidad el gozo de la redención. Sacralidad que resaltamos porque proviene de un antiguo mandato dado a Israel: Esto dice el Señor: Santifica el sábado, como el Señor, tu Dios, te lo manda(Dt 5,12).

Día de descanso y sosiego; pero también, un día especial para poner pausa a los sometimientos, las servidumbres, el trabajo innecesario y la esclavitud… (cf. Dt 5,14). La sacralidad de este día, dedicado al Señor, comienza con un recuerdo que se convierte en memorial: Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que te sacó de allá el Señor(Dt 5,15).

Desde aquí es donde Jesús mira la ley, no la reinterpreta arbitrariamente, más bien la reorienta y la rescata de una interpretación oficialista hecha a modo, que se había convertido en autojustificación de un comportamiento religioso que pretendía ser reflejo de la voluntad de Dios, y no lo era, no importando si pasaba sobre la dignidad de la persona, o se desentendía de las más urgentes necesidades.

El mandato de “no trabajar” mutó, poco a poco, hacia una indiferencia moral, un estéril estancamiento religioso y un puritanismo indignante que consideraba que toda acción llevada a cabo en el contexto sabatino sería pecado, porque no estaba permitida, como arrancar espigas al pasar, por ejemplo (Mc 2,23). No trabajar se había convertido en la más cruenta omisión de la responsabilidad por el otro.

Para la Sagrada Escritura la dignidad del trabajo no es cuestionable, lo que los textos denuncian son las injusticias que se comenten en nombre de la ley:

¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir? (Mc 3,4).

Para Jesús es el hombre quien debe estar al centro, levántate y ponte allí en medio (Mc 3,3), y la ley a su servicio, el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado(Mc 3,27).

¿Qué toca a nosotros hacer hoy?:

Hermanos: El mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo (2Cor 4,6)

Dar a conocer la gloria de Dios y que la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal (2Cor 4,6.11).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.