Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 11-13)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: «¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal».
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor.
Miramos el mundo y la realidad desde una perspectiva poco crítica, sin discernimiento y ensombrecida por la falsedad de señales inciertas, que nos convierten en náufragos en la deriva de la superficialidad, esperando que sucedan algo extraordinario.
La mirada de Jesús es diferente y nos invita a mirar desde otro ángulo y con otros criterios. Por eso, vale la pena dejarlo todo, embarcarnos con él y movernos a la otra orilla (v. 13).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

