LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU (Mc 3,28)

Muchas veces la gente me pide que le explique en qué consiste, o qué es, la blasfemia contra el Espíritu Santo. Ante ello, normalmente los guío frente a la ventana de mi estudio. Fuera, hay un paisaje bellísimo.

Aun cuando llueve, se distingue la montaña, el verde, el cielo, o el gris azulado de las nubes que se precipitan sobre las montañas. Hay tanta belleza en esa ventana que todos se conmueven. Después de hacerlos ver ese todo ese paisaje, pregunto: ¿te gusta? Toso, sin excepción, me dicen que es muy bello.

Entonces, yo continúo diciéndoles que aquella belleza está allí, pero no se impone a mi mirada. De hecho, yo podría asomarme a esa ventana y tener los ojos cerrados y, decidiendo cerrar los ojos, ¿cuánta belleza entraría en mí? Todos me responden: “ninguna”.

Correcto, eso es la blasfemia contra el Espíritu Santo, es estar delante de la Luz y permanecer obstinadamente con los ojos cerrados. Esa oscuridad elegida deliberadamente por mí no me puede ser perdonada, porque la misericordia de Dios no puede obligarme a abrir los ojos a la fuerza. Dios no nos salva a la fuerza, ¿dónde quedaría nuestra libertad? ¿Dónde estaría el amor?

No se puede perdonar a quien no acepta ser perdonado. No es posible amar a quien rechaza ser amado.

Don Luigi Maria Epicoco, presbítero italiano.

En otras palabras, la blasfemia contra el Espíritu es saber y reconocer que está en nosotros, que habita en nosotros (cf. Rm 8,11; 1Cor 6,19), como dice el apóstol Pablo, pero lo desconocemos, lo negamos, lo rechazamos, apagamos su fuego (cf. 1Tes 5,19), y nos resistimos a ser transformados por él.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

Un comentario

  1. Bellísima reflexión

    Certo nos ciegan las luces de nuestra soberbia y no reconocemos la luz que irradia gracia,no nos queremos recorremos el mismo camino sin recurrir al perdón y al amor ,volvemos a caer en nuestras soberbias cuando el Espíritu Santo solo nos está esperando para transformar y trascender gracias a su amor.

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