VIERNES 7

Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (v. 13)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13)

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.

¿A qué hemos venido?

En la construcción de nuestras relaciones familiares, sociales e, incluso, religiosas, procedemos de manera selectiva, ponemos límites, sobre todo morales, y elegimos a la gente más cercana, que cumple con el perfil que nos define y nos distingue de los demás.

Para Jesús y su evangelio, eso está por demáselige y llama no juzgando, sino mirando con misericordia a la persona.

Si realmente nos consideramos seguidores del Señor, preguntémonos: ¿A qué hemos venido?

No a llamar, elegir, acoger o proteger a los justos, sino a los pecadores… (v. 13)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.