Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13)
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús los oyó y les dijo: «No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
Palabra del Señor.
En muchas situaciones de la vida, en nuestras relaciones familiares, laborales, maritales; con los hermanos, los amigos y la comunidad surge la necesidad, a veces imperante, de aprender, o reaprender, lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios (v. 13).
Y no olvidar que estamos llamados a ser misericordiosos y compasivos como nuestro Padre, que es misericordioso y compasivo (cf. Lc 6,36).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

