LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

y acumula tesoros, el que respeta a su madre (Sir 3,3)
Lectura del libro del Eclesiástico
Eclesiástico (Sirácide) 3, 3-7. 14-17a
El Señor honra al padre en los hijos
y respalda la autoridad de la madre sobre la prole.
El que honra a su padre queda limpio de pecado;
y acumula tesoros, el que respeta a su madre.
Quien honra a su padre,
encontrará alegría en sus hijos
y su oración será escuchada;
el que enaltece a su padre, tendrá larga vida
y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.
Hijo, cuida de tu padre en la vejez
y en su vida no le causes tristeza;
aunque se debilite su razón, ten paciencia con él
y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor.
El bien hecho al padre no quedará en el olvido
y se tomará a cuenta de tus pecados.
Palabra de Dios.
Honrarás a tu padre y a tu madre
En el texto de Sirácide encontramos una síntesis de la interacción familiar sustentada en el amor y el respeto.
Honrar, respetar, cuidar a los padres son el camino más seguro para alcanzar el perdón ante Dios, la certeza de una vida plena, la alegría que alimenta el corazón y la felicidad que da sentido a la existencia.
En la familia de Nazaret encontramos no sólo un referente, sino un testimonio de que eso es posible, sobre todo, cuando Dios es el centro de la vida, la razón de nuestras acciones y el motivo de nuestra oración y nuestro compromiso.
Dichos el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien (Sal 127,1-2)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
