SAN MARTÍN DE PORRES
Hijo ilegítimo de un caballero español, «Martinico» era mulato, lo cual le valió muchas discriminaciones. En el convento de los dominicos de Lima solamente fue admitido como hermano lego, sin posibilidad de recibir el Orden sacerdotal. Le dieron el cargo de enfermero, pero fue también excelente catequista, que se inspiraba en su vida de oración, especialmente nocturna (1579-163). [Misal noviembre, Buena Prensa]

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14, 1-6)
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: «¿Está permitido curar en sábado o no?»
Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» Y ellos no supieron qué contestarle.
Palabra del Señor.
Nuevamente la pregunta que pone en claro las prioridades y que interpela esa obstinación humana que da más importancia a la ley cumplida, como justificación ante Dios, que a la misericordia que abre, sin condiciones, el corazón del hombre a las necesidades del hermano.
¿Qué es más importante para nosotros? ¿Qué estamos dispuestos a hacer en sábado, o por encima de la ley?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
