VIERNES 28

Si tú quieres…

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8, 1-4)

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.

Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.

Palabra del Señor.

La lepra era indignante y, entre la gente, un leproso era rechazado y despreciado; consideraban su estado como consecuencia del pecado y la infidelidad a la ley. Más que su curación, querían su condena, marcada por el olvido y la lejanía.

Nadie quiere liberarlo, pero, tal vez, Jesús decida lo contrario, por eso, rompe con sus límites y se acerca confiado: Si tú quieres(v. 2).

Jesús quiere que todos los hombres se salven (cf. 1Tim 2,4), no importando su vida, su condición, o su estado; basta creer, confiar y estar decidido a cambiar.

¿Qué es lo que nosotros queremos para un homosexual, un adicto, una madre soltera, un increyente, o un contagiado de SIDA?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.