- Mc 11,11-26

Tener fe, no dudar y creer
Jesús dice que, si tenemos fe en Dios, seremos capaces de mover montes y montañas. Bastará con decir: Quítate de ahí y se arrojará al mar (vv. 22-23). Esto, es imposible.
En realidad, nuestra fe es incapaz de mover, si quiera, el más mínimo sentimiento de maldad del corazón… Así, nos preguntamos: ¿Quién mueve montañas? ¡Nadie!
Pero el Señor se refiere a otras montañas, aquellas que pesan sobre nosotros y ocupan todo nuestro espacio vital; las montañas que nos ahogan y nos hunden en la desesperanza: el odio, la envidia, el egoísmo, la ambición, la indiferencia, el rencor.
Necesitamos orar para mover y arrojar nuestras propias montañas: Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros… Porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre los perdonará (v. 26).
Tengan fe en Dios, no duden en su corazón y crean que va a suceder (vv.22-23)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
