VIERNES 27

Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho (v. 22)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9, 18-22)

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado».

Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Respondió Pedro: «El Mesías de Dios». Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo: «Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día».

Palabra del Señor.

La misma pregunta, una vez más, nos interpela y nos obliga a desprendernos de las propias imágenes, o las de otros, e ir a lo más profundo del corazón para sacar de allí la respuesta adecuada; pero además, escuchar lo que él nos dice de sí mismo y descubrir que son las acciones y la entrega radical por el Reino del Padre lo que lo define:

Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día (v. 22).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.