VIERNES 26

El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra… (v. 26)

Lectura del santo evangelio según san Marcos  (4, 26-34)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha».

Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra».

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado
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Palabra del Señor.

La inercia de la tecnología, en la que estamos inmersos, nos ha llevado al culmen de la inmediatez y, de allí, a la angustiosa necesidad de tener todo en el momento; sin filtros ni discernimiento; sin parámetros de comprensión o valoración moral, y sin respetar, siquiera, los procesos de madurez que nos ayudan a caminar paso a paso y ubicarnos en cada momento de la vida. Por desgracia, en esta misma dinámica queremos acomodar el Reino de Dios.

Pero la enseñanza es clara: la más profunda experiencia de Dios es como la semilla que se siembra en la tierra(v. 26).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.