VIERNES 23

Deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano (v. 24)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 20-26)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

Palabra del Señor.

Ninguno de nosotros es asesino, porque no ha matado a nadie. En consecuencia, podremos vivir en paz el resto de nuestra vida, dando gracias de no haber cometido alguna injusticia delante de Dios y de los hombres.

Pero, si nuestra justicia no es mayor que la de escriba y fariseos… (v. 20), nos quedaremos atados a una obstinada vanagloria, creyendo que cumplir un mandamiento así, de algo que nunca sucederá, es suficiente.

No se trata únicamente de no matar, sino ser capaces de reconocer y asumir que hay otros modos, sutiles pero efectivos, de dar muerte al hermano, y entender que los mandamientos no se cumplen en abstracto ni descontándolos del tiempo: ¡nunca!

Se cumplen, por el contrario, en lo concreto y lo cotidiano, enfrentando las adversidades y las inconsistencias de la voluntad y la fe que, si no sabemos contenerlas, inevitablemente dañarán a otros: Todo el que se enoje con su hermano, el que lo insulte, o lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo (vv. 22-23)

No te conformes con cumplir, ve y reconcíliate con tu hermano (cf. v 24)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.