VIERNES 23

  • Jn 6,52-59

¿Cómo puede?

Un misterio resulta incomprensible si nos detenemos a mirar, únicamente, el letrero de la entrada. Del mismo modo, cuando acogemos literalmente las palabras del Señor, sólo veremos carne para comer y sangre para beber. ¿Cómo puede éste darnos de comer su carne? (v. 52)

Hay que ir más allá, descubrir que Jesús se refiere a su carne come expresión de la condición humana, que él asume (se encarna), para habitar entre nosotros. (Jn 1,14) En la carne humana, Dios se hace presente en medio de su pueblo. La sangre, que se derrama con la muerte, expresa la fidelidad al Padre, dando la vida hasta el extremo; en ella se pacta una nueva alianza, en términos de fidelidad mutua: El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él (v. 56)

Es así que, comer y beber, en la misma mesa del Señor, es un gesto de aceptación y compromiso con el reino, transformación de nuestra persona en la del Señor. ¿A caso no somos lo que comemos?

El que come de este pan vivirá para siempre (v. 59)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo

Que el Señor nos emborrache se sí. Escucha con Maite López, Emborráchame de ti.

EVANGELIO 6 SEPTIEMBRE EVANGELIO DIARIO

Lc 5,33-39
  1. EVANGELIO 6 SEPTIEMBRE
  2. EVANGELIO 5 SEPTIEMBRE
  3. EVANGELIO 3 SEPTIEMBRE
  4. EVANGELIO 2 SEPTIEMBRE
  5. EVANGELIO 28 AGOSTO