VIERNES 21

Mi casa es casa de oración (v. 46)

LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Más importante que los relatos antiguos de la Presentación de la Virgen María en el Templo, la memoria viva de la Iglesia del Oriente y del Occidente celebran hoy la entrega que de sí misma hizo María al Señor, en el umbral de su vida consciente. Todos los cristianos podemos encontrar en ella, “la llena de gracia”, el modelo de una vida consagrada a hacer la voluntad de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19, 45-48)

Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.

Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.

Una casa para orar

Nuestro cuerpo, este cuerpo humano, vulnerable, débil, finito, es templo, lugar de encuentro; allí, cuando disponemos la propia interioridad, se dan cita Dios y el hermano, a quienes acogemos en la oración y el silencio.

A veces, los deseos desordenados, la ambición y la vanidad, lo convierten en mercado, donde se vende y se compra la dignidad.

No olvidemos que este templo que somos cada uno, es casa de oración (v. 46), donde Dios habita.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.