VIERNES 18

  • Mt 6,19-23

Tu cuerpo tendrá luz

Si la mirada se pierde en los tesoros que acumulamos, en la apariencia de las cosas, o en los deseos insanos, nos cegamos terriblemente y el interior se oscurece.

Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad! (v. 23).

Una mirada sana, transparente, que ve con misericordia y amor, ilumina el corazón y de él aflora una luz que ilumina todo el cuerpo (v. 22).

Si tu cuerpo está iluminado, eres luz para los demás.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.