EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (11,25-30)
En aquel tiempo, Jesús exclamó: «¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera».
Palabra del Señor.
Aprendan de mí (v.29)
El corazón es símbolo del amor, de la generosidad, de la misericordia, de la amistad y la fraternidad; también es símbolo de la alegría, de la calidez humana y la entrega incondicional.
Jesús abre su corazón para que en él encontremos la seguridad, la paz y el descanso que no encontramos en el mundo; además, la verdad que sólo ha revelado a la gente sencilla (v. 25).
Él abre su corazón, y nos dice vengan a mí (v. 28) y también nos enseña a abrir el nuestro: aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón (v. 29).
¿Tu corazón es como el de Jesús: humilde, generoso, misericordioso, cálido, incondicional?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
