VIERNES 14

Si tu ojo, o tu mano, o tu boca son causa de pecado, ¡arráncalos!

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,27-32)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio’’.

Palabra del Señor.

Una lectura literal del texto nos llevaría a una mutilación total del cuerpo y, en consecuencia, a un desprecio por la dignidad de la persona. Pero ¿eso es lo que Dios quiere? ¿Es realmente un reflejo de su voluntad? Definitivamente, ¡no!

En realidad, las dos acciones referidas por Mateo, arrancar y cortar, pertenecen al actuar del profeta que es enviado, precisamente, a denunciar toda situación de pecado e injustica, que deben ser erradicadas del corazón del hombre y de la comunidad (cf. Jr 1,10).

El maltrato a las mujeres, a los ancianos, a los niños, a los indefensos, a los débiles, que se ejecuta en el modo cómo se les mira, o se les golpea, o se les humilla, es lo que se debe arrancar y cortar, rompiendo con ese conformismo estéril del así se nos dijo (vv. 27 y 31), y pasar al enfático yo les digo (vv. 28 y 32), novedoso y retador, de Jesús: arranca, corta, derriba, arrasa, destruye, cambia, transforma

Porque, más nos valdría… (cf. vv. 29-30)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.