STA. CLARA, VIRGEN

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,24-28)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.
Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey».
Palabra del Señor.
Perder la vida, según el evangelio, no tiene que ver con una actitud omisa, distraída o irresponsable, según nuestros parámetros psico-sociales, sino con la capacidad y la decisión de ponerla, toda ella, a disposición del Reino.
Perder la vida es sinónimo de entrega, donación, compromiso, servicio incondicional. “Salvar la vida”/”perder la vida” son la expresión máxima del egoísmo o de la solidaridad… (L. A. Schökel). Perderla significa descentrarse y poner al a centro a quienes se les ha negado la vida y la dignidad.
¿En qué perdemos nuestro tiempo, nuestra vida y nuestra persona?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
