
La Semana Santa es una de las celebraciones cristianas anuales más importantes y solemnes del cristianismo. En esta semana, la cristiandad conmemora los eventos finales de la vida de Cristo, comenzando con su entrada triunfal en Jerusalén y concluyendo con su resurrección, una semana después. El nombre, Semana Santa, fue usado en el siglo IV por Atanasio, obispo de Alejandría y por Epifanio, obispo de Constancia.
Originalmente, sólo se observaba el fin de semana en que Cristo murió y resucitó, principalmente el domingo. Posteriormente, otros días fueron añadidos hasta completar la semana, tal como es conmemorada en el presente.
La Semana Santa es el momento litúrgico más importante de todo el año, y recordamos (vivimos también) la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Pero también es necesario meditar que, para muchos católicos se ha convertido solo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo para aprovechar todas las gracias que esto nos trae
