SÁBADO 8

Vino nuevo en odres nuevos (v. 17)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17)

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan’’.

Palabra del Señor.

Una novedad incomprensible

La presencia del Señor entre nosotros trae novedades, que no siempre alcanzamos a ver, o preferimos no verlas, porque nos resultan incomprensibles y, a veces, inaceptables. Nos resistimos a cambiar, a pensar distinto y actuar en modo diferente a lo acostumbrado.

Nos preocupamos más por cumplir las prerrogativas de la ley, como ayunar puntualmente (cf. v. 14), y no por convertirnos en odres nuevos para que el vino nuevo del evangelio no se tire ni se eche a perder (cf. v. 17).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.