- Jn 15,18-21

El mundo nos puede odiar.
Nuevamente Jesús nos recuerda que él nos ha elegido y esa elección nos cualifica como seguidores suyos y nos distingue del resto del mundo, pero no para convertirnos en seres extraños, sino en mujeres y hombres distintos, que viven marcados por el amor y la verdad.
Este dinamismo presupone un riesgo, y Jesús nos lo advierte: Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán (v. 20).
La mies está lista, ¿estás dispuesto a trabajar en ella?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo
