SÁBADO 19

Aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios (v. 8)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 8-12)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.

A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir’’.

Palabra del Señor.

Del modo que sea, cabe la posibilidad de que neguemos a Jesús, que desistamos de nuestra fe, que cambiemos de religión, o que decidamos declararnos “increyentes” para no involucrarnos en tanto compromiso ni asumir responsabilidades. Todo eso es posible, es parte de la libertad del hombre. Simple y sencillamente, dice Jesús, quien me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios (v. 9).

Negar es no asumir ni tomar postura; refleja la vaciedad del corazón, o la mediocridad de las decisiones. Negar es resistirse a vivir según el Espíritu, es decir, a vivir aislados, encerrados en nosotros mismos, despreciando los carismas que nos empujan a trabajar por el bien común (cf. 1Cor 12,17); significa construir proyectos distintos, caminar en sentido contrario, oponerse al amor y actuar sin misericordia; imponer nuestras ideas para someter al hermano, antes que permitir que el Espíritu nos enseñe lo que convenga decir o hacer (v. 12). Eso el blasfemar.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.