SÁBADO 27

Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? (v. 38)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4, 35-41)

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla del lago». Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: «¡Cállate, enmudece!» Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: «¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?» Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?»

Palabra del Señor.

En medio de tantos desasosiegos que nacen del corazón, fuertes vientos de odio, incomprensión, envidias, desprecio, mentiras, murmuraciones… se desatan en nuestra contra, hasta hundirnos en un terrible miedo y una profunda desesperanza (cf. v. 37).

Pareciera que estamos solos, sin ninguna posibilidad de sentirnos a salvo. Pero el Señor está allí, reprendiendo nuestra necedad y silenciando nuestros miedos y maldiciones (cf. v 39); cuestionando la inconsistencia de nuestra fe y la desconfianza en su palabra:

¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Aún no tienen fe? (v. 40)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.