SÁBADO 26

  • Mt 8,5-17

Una sola palabra…

Dice S. Juan de la Cruz: Una palabra habló el Padre… (D 99). Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar (2S 22,3).

La fe no depende de artilugios ni de la constatación de hechos extraordinarios; se alimenta de la escucha y de la confianza:

  • Escuchar la única Palabra, que es Jesús mismo y lo que él nos revela.
  • Confiar que en esa Palabra palpita la verdad que nos hace libres. Porque él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores (v. 17 // Is 53,4).

Nuestra fe puede ser tan grande, como la del oficial romano (v. 10), si verdaderamente creemos que basta una sola palabra (cf. v. 8).

Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído (v. 13).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

No soy digno… (Hna. Glenda)