
Llegó su enemigo y sembró cizaña (v. 25)
Al enemigo que siembra cizaña, envidia, odio y división entre la gente, queremos desterrarlo, deshacernos de él… Pero el Señor le permite crecer junto a nosotros, hasta que llegue el tiempo de cosechar (cf. v. 30)
¿Qué has sembrado en tu corazón y entre tus hermanos?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
