SÁBADO 20

Miren a mi siervo, a quien sostengo (v. 18)

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,14-21)

En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías:

Miren a mi siervo, a quien sostengo;
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi Espíritu,
para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará ni clamará,
no hará oír su voz en las plazas,
no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea,
hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra;
y en él pondrán todas las naciones su esperanza.

Palabra del Señor.

No hay duda que todavía hoy, directa o indirectamente, seguimos confabulando contra Jesús, para acabarlo, para hacerlo menos, o para sacarlo de nuestras vidas (cf. v. 14). Confabulamos cuando no escuchamos su palabra, cuando la desconocemos y cuando solamente la oímos como un rumor que no alcanza a penetrar nuestros corazones, pero sobre todo, cuando despreciamos al hermano.

No obstante, todavía hoy, hay quienes lo siguen y lo acompañan (v. 15), a donde quiera que vaya y a pesar de todo, porque en él han puesto su esperanza (v. 21).

¿Cuál es tu actitud ante él?

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.