SÁBADO 2

CONMEMORIACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida (1Jn 13,14)
  • 1Jn 3,14-16; Mt 25,31-46.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,14-16)

Hermanos: Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

Palabra de Dios.

De la muerte a la vida

El apóstol Pablo nos recuerda que Cristo es la razón y el motivo para vivir y morir, es una ganancia (cf. Fil 1,21). Cuando la muerte se manifiesta como culmen de la vida, es porque se ha vivido plenamente y en coherencia con el evangelio.

El parámetro y la medida de esa coherencia es el amor: Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos (1Jn 3,14).

Así, el amor da sentido pleno a la vida y a la muerte, transformándolas en bendición y en certeza de vida eterna. Es amando como se llega al encuentro con el Padre:

Vengan benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme (Mt 24,34-36).

Cantemos con alegría y esperanza: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? (Sal 26)

El que no ama permanece en la muerte (1Jn 3,14)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.